lunes, 28 de octubre de 2013

Drop it

A mi hermana le pusieron cuernos.
Lo primero que sentí fue rabia con ella por ponerse a investigar y a buscar lo que hace rato se le había perdido, también ganas de matar al malparidito ese por hacerle doler. Pero después sentí un poquito de dolor y envidia, saber que yo nunca voy a ser la víctima ni la buena de la historia, verme esencialmente infiel, saber  que no pude dejar esa parte de mí que pensé borrada para siempre.

Sigo siendo Ana, esa a la que le gusta el sexo y decapitar chicos que se acercan en los bares. Sigo siendo Ana, casada con cierto chico que sigue sin tocarla y cultivando una amistad con condiciones legales especiales. Sigo siendo Ana con el pelo oscuro y mil secretos adentro que tienen pena de muerte.


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